Además podemos reutilizar cremalleras viejas y aprovechar hasta los más pequeños retalitos de fieltro.
He recortado del modelo los trozos que van rellenos de fieltro, para utilizarlos como plantilla. Se cosen los dos trocitos y antes de cerrarlos se rellenan con un poquito de algodón, para que tengan volumen.
Con las piezas de fieltro ya terminadas, comenzamos a rematarlas con la cremallera. En primer lugar las piezas que van sueltas.
La tela de la cremallera está recortada, dejando sólo los dientes.
Se va uniendo al fieltro con pequeñas puntadas, que se disimulan entre los dientes.
Luego comenzamos por realizar la espiral que inicia el diseño, con pequeñas puntadas entre los dientes vamos uniendo cada vuelta con la anterior, formando la espiral.
Cuando terminamos la espiral, reforzamos con varias puntadas sobre el mismo lugar, comenzamos a unir las piezas de fieltro según el diseño realizado y terminamos con otra espiral. Cosemos los dos círculos.
Con todas las piezas ya unidas, recortamos un trozo de fieltro para la trasera.
Si sujetamos con alfileres por la parte trasera, podemos recortar el fieltro con la forma exacta que necesitamos.
Una vez recortada la trasera, le cosemos el alfiler que servirá para sujetar el broche y rematamos todo alrededor con puntadas entre los dientes de la cremallera.
Otra manera de hacerlos es construir directamente la forma que queremos con la cremallera
y sacar las plantillas para las piezas de fieltro utilizando los huecos del propio broche. Aunque el fieltro queda muy bonito, podemos utilizar la misma técnica para hacer broches con cualquier retal de tela que nos guste.










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